Oración para sanar memorias uterinas


Nosotros somos la suma de nuestras generaciones pasadas y todos los errores de nuestros ancentros se ven reflejados en nosotros. Por eso es muy importante elevar y honrar a nuestros antepasados.

Según se desprende de la filosofía Taoísta y Budista, “nosotros”, estamos ligados espiritualmente a siete (7) generaciones de antepasados. Esto quiere decir, que si hoy nosotros somos seres con luz, debido al camino que hemos elegido, nuestros antepasados, buscan y necesitan de “esa LUZ”…

Cada noche antes de irte a dormir hónrate a ti misma y honra a tus ancestras, sintiendo infinito respeto hacia ellas por venir antes que tú a esta vida…

(Colocamos mano derecha en el corazón y mano izquierda en el útero)


Yo reconozco a la niña que hay en mi

Yo reconozco a la mujer que hay en mi

Yo reconozco a la mujer que es mi madre

Yo reconozco a la mujer que es mi abuela

Yo reconozco a todas las mujeres que habitan en mi

Yo pido perdón a la niña que hay en mi

Yo pido perdón a la mujer que hay en mi

Yo pido perdón a la mujer que es mi madre

Yo pido perdón a la mujer que es mi abuela

Yo pido perdón a todas las mujeres que habitan en mi

Yo perdono a la niña que hay en mi

Yo perdono a la mujer que hay en mi

Yo perdono a la mujer que es mi madre

Yo perdono a la mujer que es mi abuela

Yo perdono a todas las mujeres que habitan en mi

Yo agradezco a la niña que hay en mi

Yo agradezco a la mujer que hay en mi

Yo agradezco a la mujer que es mi madre

Yo agradezco a la mujer que es mi abuela

Yo agradezco a todas las mujeres que habitan en mi

Yo amo a la niña que hay en mi

Yo amo a la mujer que hay en mi

Yo amo a la mujer que es mi madre

Yo amo a la mujer que es mi abuela

Yo amo a todas las mujeres que habitan en mi

Yo honro a la niña que hay en mi

Yo honro a la mujer que hay en mi

Yo honro a la mujer que es mi madre

Yo honro a la mujer que es mi abuela

Yo honro a todas las mujeres que habitan en mi.


(Hacemos una reverencia, nos inclinamos hacia delante con ambas palmas hacia arriba)


Por Ximena Noemí Ávila Hernández

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